Presentación

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La revista Savoirs en prisme (ISSN 2260-7838) fue creada por iniciativa de algunos miembros del CIRLEP (EA 4299, Universidad de Reims Champagne Ardenne) pero sin depender de este centro; la llevan unos investigadores procedentes de equipos de distintas universidades francesas y extranjeras. A partir de 2017 aumentan sus publicaciones de uno a dos números anuales.
Su línea científica no se limita a una postura teórica única, antes bien busca ante todo un modo operativo exploratorio. Concretamente consiste en favorecer un espacio de discusión, de transmisión y un como roce entre los varios campos del saber disciplinario. Eso es un imperativo crítico de frotar como pedernal las aproximaciones, las nociones y las materias unas con otras, para que echen nuevas chispas. El propósito científico es ir más allá de la mera yuxtaposición de contribuciones y a la vez asumir la multiplicidad de los métodos y aproximaciones teóricos. De ese modo el espacio de discusión podrá abrirse sin ningún tipo de restricción a partir de distintos procesos, dependan estos de la interdisciplinaridad o de la transdisciplinaridad.

Para definir su línea editorial, la revista Savoirs en prisme prefiere un procedimiento heurístico y dialogístico que requiere la complementariedad entre las materias del saber y procura evitar cuanto más posible la separación entre esas materias: este procedimiento apunta a dar cuenta de las sinergias y encuentros de los saberes, siempre evolutivos.

La transmutación de los conceptos, por así decir, a menudo es el nervio de la invención conceptual y literaria: a menudo la verdadera invención surge al transferirse un concepto de un campo del saber a otro, que por consiguiente se ubica en el prisma de otro sistema conceptual.La separación entre los campos a veces son tenues como membranas, y la investigación creativa ha de proponerse horadarlas, a sabiendas de que la mente humana anhela la comprensión total: ¿no así lo mostró Nicolás de Cusa pergeñando un sistema que pretendía a la vez ser el instrumento de comprensión y el objeto adecuado al mismo? Pero al no poder abrazarlo todo, la mente organiza, escinde para examinar mejor. De la misma forma que crea una pared, puede descolocarla o abatirla. Pues bien, es precisamente la reflexión sobre los límites entre los saberes, evidenciados con mayor fuerza por las lenguas y culturas diferentes, sobre la tensión entre los préstamos y las invenciones conceptuales, lo que plasma el carácter de la revista Savoirs en Prisme.  
 
De hecho, el cuestionamiento al origen de la revista es la vitalidad de los conceptos introducidos en una disciplina y el cómo han madurado gracias al abono de otro terreno de investigación, trátese de los estudios históricos, lingüísticos, sobre las artes visuales, la filosofía o la literatura. La vida y la circulación de posconceptos (a lo que Mieke Bal llama “travelling concepts”) generan una labor de legitimación, clarificación, difusión y acarrean a veces transposiciones en otras ramas del saber. Por ejemplo Darwin, para acreditar su concepto de selección, prestado de las técnicas de crianza ganadera, se refiere a Newton, quien se valió del concepto de atracción prestado de la química y del magnetismo.
 
Los préstamos conceptuales pueden ser de dos tipos esencialmente: pueden ser léxicos y pues conceptuales (así Darwin con la noción de selección) o metodológicos (en el caso de un método intelectual o de la definición de un concepto para acreditar una hipótesis, como hizo Goethe, por ejemplo, al valerse de la noción de afinidad química para estudiar la psiquis humana). El interés de estos préstamos conceptuales es que se justifican unos a otros.
Así pues, las transferencias conceptuales a otros dominios del pensamiento amplían el terreno operativo de las disciplinas académicas sin dejar de autorizar regresos teóricos al terreno original que permitan apreciar estos conceptos relativamente a las profanaciones críticas de las que ha sido el objeto. Dichas formas de profanación crítica parecen levantar otro reto actual para la investigación: el de “desesencializar” la crítica, eso es poner a prueba los campos críticos sacándolos de las fronteras de sus respectivas materias mediante la exploración de prácticas y conceptos para los que no son originalmente destinados –abriéndose de ese modo unas formas de transdisciplinaridad más que de interdisciplinaridad. Tal empresa no carece de riesgos pero no pretende ni mucho menos volverse un sistema o una prescripción.   En cambio brinda a la labor de investigación la oportunidad de no establecerse como lugar (finito, cerrado) sino como proceso, de decantarse por un cuestionamiento dinámico, teniendo el único cuidado de no quedar presos de esquemas interpretativos que anquilosan tanto los utensilios como los objetos estudiados.
 
La revista Savoirs en prisme propone en cada una de sus publicaciones un intento de pensar los préstamos conceptuales y a veces también las divagaciones de los “travelling concepts” que constituyen el saber en movimiento. Acoge en sus páginas varias lenguas lo que corresponde a una voluntad de conjugar el empleo de una pluralidad de lenguas con la extensión geográfica del encuentro científico al que desea promover. Por eso se invita a la colaboración de autores (artículos escritos por dos autores) para que también dialoguen los saberes y experiencias de sus investigaciones.
La experiencia de la transdisciplinaridad queda por realizar, no es un campo del saber que preexista: por eso todos los caminos que permiten el encuentro fecundo de las materias y sondean su permeabilidad se nos aparecen como empresas exploratorias de alta exigencia.